REQUISITOS PARA UN VIAJE MISIONERO

22 julio 2008

Participar en un viaje misionero representa grandes oportunidades de ir y apoyar el trabajo que realizan nuestros misioneros. Las misiones y nuevas iglesias son edificadas y también quienes viajamos.

Es importante reconocer que cuando hablamos de misiones, también nos referimos a la región, ciudad y colonia y no sólo el grupo de creyentes reunidos en ese lugar. Por lo tanto, toma en cuenta esto:

1. Podrás asistir si eres miembro de la iglesia o eres un nuevo creyente con el deseo de servir a Dios. Nos interesa que miembros de otras iglesias evangélicas participen en nuestros proyectos misioneros, siempre y cuando sus doctrinas y conducta tengan sustento bíblico.

2. Conoce las características del lugar. Tienen diferente cultura, como pueden ser sus costumbres, lenguaje, educación, religión, economía, y otros rasgos de su cosmovisión familiar. Puedes solicitar información al Ministerio de Proclamación y/o hablar con los misioneros del área de enfoque.

3. Prepárate en oración. Existen lugares en donde predominan fuerzas de Satanás, y estas se reflejan en la religiosidad, inmoralidad sexual, hechicería, adicciones y desintegración familiar. Cuando visitamos estos lugares no nos enfrentamos a diferentes formas de pensar y ver la vida, sino a influencias malignas que sólo pueden ser atadas y reprendidas por el Señor Jesucristo mediante la oración constante de sus hijos. Antes, durante y después cada viaje es menester orar y pedir a otras personas su apoyo.

4. Define con el líder del proyecto las tareas a realizar. Invertir tiempo, dinero y esfuerzos en un viaje, implica ir preparado para ejercer alguna tarea específica: enseñar, dirigir música, predicar, servir, orar, preparar alimentos. Todo esto dependerá del proyecto; brigadas médicas, construcción, campo de verano.

5. Identifica previamente las estrategias que el misionero de cada lugar está empleando para impactar a su comunidad. Las formas para evangelizar son diferentes en cada lugar. Es nuestro deber adaptarnos a dichas estrategias para impulsar el trabajo y no frenarlo.

6. Decide trabajar en equipo. Debemos conjuntar nuestros dones, talentos e intereses personales con los de todo el equipo y su liderazgo.

7. Mantén una actitud de servicio. Tanto en las etnias como las pequeñas y grandes ciudades, impactaremos las vidas de las personas creyentes y no creyentes mediante el servicio, aún en aquellas tareas que nos parezcan sencillas y que no tengan popularidad o reconocimiento. Lo hacemos para el Señor y no para los hombres.

8. Sujétate a tus líderes. Un equipo necesita liderazgo. El liderazgo necesita comunicación y apoyo. Cada proyecto evangelístico o misionero tendrá un líder de la iglesia. Dicho líder trabajará en sujeción al misionero de los lugares que visitemos. Ellos son nuestra autoridad espiritual mientras desarrollemos los proyectos. Ellos velarán por nuestro cuidado espiritual. Ellos dirigen las estrategias de cada proyecto. Cualquier ajuste, cambio o sugerencia la tomarán en cuenta.

9. Comunica tu historia del viaje. Después de participar en un proyecto misionero, has acumulado experiencias importantes. No eres el mismo. Otros serán edificados por tu testimonio y serán motivados a participar.

Es seguro que tú has escuchado el testimonio de quienes han tenido alguna experiencia en alguna misión transcultural, en el campo rural, étnico, urbano o cosmopolita. Es seguro que fueron grandemente bendecidos, porque Jesucristo dijo: “mas bienaventurado es dar que recibir”. ¡Puede ser también tu historia! Tú puedes participar en 5 maneras diferentes: orando, yendo, ofrendando, enviando, estimulando. Todas ellas son importantes. ¡Hay un lugar para ti!

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